Mal de amores

Una de las principales causas del “mal de amores” nace precisamente de las creencias irracionales y poco realistas que hemos elaborado sobre el afecto a lo largo de nuestra vida. Las concepciones erróneas del amor son una de las princi_95484472_revengepales fuentes de sufrimiento afectivo.

¿Racionalizar el amor?: así es, no demasiado, solamente lo necesario para no intoxicarnos. Amor deseado (principio del placer) y amor pensado (principio de realidad), lo uno y lo otro, razón y emoción en cantides adecuadas. Se trata de incrementar el cociente amoroso y el ligar el corazón a la mente de tal manera que podamos canalizar saludablemente el sentimiento: hay que ordenar y regular el amor para hacerlo más amigable y próximo a las neuronas. No hablo de restringirlo o cortarle las alas, si no de enseñarle a volar.

Utilizamos como sinónimos de amor un sin número de palabras que no significan lo mismo: pasión, ternura, amistad, erotismo, apego, enamoramiento, simpatía, afecto, compasión, deseo y expresiones por el estilo. No hemos podido precisar que es el amor ni unificar su terminología. Para algunos, amar es sentir ocasión, para otros, amor y amistad son la misma cosa y no pocos asocian el amor a la compasión o la entrega total y desinteresada. Pero ¿Quién tiene razón? ¿Los que defienden el sexo, los que prefieren el compañerismos o los que piensan que el verdadero amor es un hecho espiritual?

De acuerdo con filósofos como André Comte-Sponville y Jean Guitton, entre otro, podría estudiarse mejor a partir de tres dimensiones básicas. Con base en sus raíces griegas, los nombres que reciben estos tres tipos de amor son:

  • edeseoros (deseo) el amor que toma y se sacrifica. Es deseo sexual, posesión, enamoramiento, amor pasional. Lo más importante es el yo que anhela, que apetece, que exige. Es la faceta egoísta y concupiscente del amor: “Te quiero poseer”, “Quiero que seas mía”, “Te quiero para mí”. Eros es conflictivo y dual por naturaleza, nos eleva al cielo y nos baja al infierno en un instante. Es el amor que duele el que se relaciona con la locura y la incapacidad de incontrolarse. Pero no podemos prescindir de eros: el deseo es la energía vital de cualquier relación, ya sea como sexo puro o como erotismo. El eros bien llevado no solo evoluciona hacia la filia de pareja si no que también suele manifestarse de manera amable como dos egoísmos que se encuentran, se comparten y se disfrutan mientras hacen y deshacen el amor. Eros no alcanza por sí mismo a configurar un amor completo por que siempre vive en la carencia, siempre le falta algo. Es la idea del amor de Platón.amor-y-amistad-e1484603378501
  • philia (amistad) el amor que comparte y se alegra. Es la amistad en nuestro caso “amistad de pareja”, el llamado “amor conyugal” o la amistad marital. La philia transciende el yo para integrar al otro como sujeto: YO y TÚ. Aun que el Yo sigue por delante. A pesar del avance en Philia, la benevolencia no es total por que la amistad todavía es una forma de amarse a sí mismo a través de los amigos. La emoción central no es el placer como deseo acaparador, si no la alegría de los que comparten: la reciprocidad, pasarla bien, estar tranquilos. Philia no requiere un acoplamiento total, basta con que exista cierta complicidad de intereses, un esbozo de comunidad de dos en convivencia, mientras Eros decae y resucita de tanto en tanto, Philia se profundiza con los años si todo va bien. Pero de ninguna forma Philia excluye a Eros, lo ubica en un contexto menos concupiscente, menos rapaz, pero no lo aniquila. En relaciones más o menos estables hacemos más uso de Philia que de Eros, pero ambos son indispensables para conformar un vínculo estable.ternura
  • ágape (ternura) el amor que da y se compadece. Es el amor desinteresado, la ternura, la delicadeza, la no violencia. No es el yo erótico que arrasa con todo, ni el yo y tú del amor amistoso, si no el amor de entrega: el TÚ puro y descarnado es la dimensión más limpia del amor, la benevolencia sin contaminaciones egoístas. Es la capacidad de renunciar a la propia fuerza para acoplarse a la debilidad de la persona amada. Se trata de pura compasión: el dolor que nos une al ser amado cuando sufre, cuando nos necesita o nos llama, suele ser la última etapa en la evolución del amor, su aparición tampoco desplaza o suprime a sus dos antecesores: una vez más los incluye y los completa.

Un amor completo, sano y gratificante que nos acerque más a la tranquilidad que al sufrimiento, requiere la unión ponderada de estos tres factores.

Entonces no hay un amor de pareja, hay al menos tres amores reunidos alrededor de dos personas, y la alteración de cualquiera de ellos hará que el equilibrio vital del afecto se pierda y el sufrimiento aflore. La alteración afectiva puede provenir de Eros, de Philia, Agape o de cualquier combinación de ellos que resulte disfuncional.

Una pareja funcional no necesita tener sexo 5 veces al día, estar de acuerdo en todo o vivir en un eterno romance. El amor inteligente es un menú que se activa según las necesidades: todo en su momento, a la medida y armoniosamente.

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