ELEMENTOS ESENCIALES PARA LA SANA CONVIVENCIA CON LOS HIJOS

Como todas las facetas de nuestras vidas, la convivencia necesita un aprendizaje. Desde que somos pequeños estamos relacionándonos con otras personas, tanto en el ámbito familiar como en el colegio o el vecindario. Vamos aprendiendo una serie de normas que va a regir nuestras relaciones sociales.

regañarLos niños suelen ser egoístas e intentan satisfacer sus deseos y caprichos en cada momento. Al tener contacto con otros niños es cuando tienen que acostumbrarse a ceder y no pensar solamente en ellos. Para poder convivir con los demás, empiezan a adquirir conocimientos y reglas, que proceden tanto de sus padres y profesores como del propio contacto con otros pequeños.

Para que la convivencia sea sana, tanto dentro del hogar como fuera del mismo, se necesitan cualidades que permitan ceder en algunas cuestiones y ganar en otras, porque de eso se trata la convivencia de empatar cualidades y defectos para subsistir con armonía dentro de un entorno específico.

Crear ambientes de sana convivencia, sin embargo, es un desafío, que pasa por una acción de tipo personal, antes que colectiva. Si queremos que mejore la convivencia en cualquier instancia, cada persona debe aportar la mejor voluntad en aras del establecimiento de un clima armónico, en el que prevalezca el respeto por sobre todas las cosas.

Los padres que se han preocupado por crear un hogar armónico, donde prevalece el respeto, la confianza y el amor, saben la importancia de cimentar la sana convivencia y tienen la confianza de que sus hijos llevarán esos principios a cualquier ámbito donde tengan que estar, ya sea escuela, vecindario, nuevo hogar. Bien dice un viejo dicho: “El buen juez por su casa empieza”, y efectivamente, la educación comienza en el hogar. De modo que si un niño es constantemente conflictivo en el colegio es muy probable que esta conducta la haya aprendido en casa, debido a que los problemas van a existir siempre, pero la manera en que se encaran habla mucho de cada persona y de la formación que obtiene de casa.

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Toda convivencia sana se basa en cuatro cualidades fundamentales, que no pueden faltar y que brillan como luz en la oscuridad, las cuales son:

  • Respeto
  • Confianza
  • Comprensión
  • Amistad

Algunas de estas cualidades las hemos venido observando, debido a que en capítulos anteriores se habló del respeto mutuo y la confianza, pero no se ha abordado el punto de la comprensión y la amistad

COMPRENSIÓN

comprensión-de-la-madre-y-del-niño-66014566En su libro La experiencia pedagógica, Don Bosco decía: “Que los jóvenes no sólo sean amados, sino que ellos mismos se den cuenta de que son amados”. La idea es evitar suponer que los hijos saben, aunque no se los digamos, que los amamos. Quizás para el padre el amor sea algo obvio, pero para el niño el amor abstracto suele ser algo invisible. Hay que decirle que la razón principal por la cual intervenimos en su vida es porque lo queremos. Si amamos de verdad a una persona, desearemos que no le ocurra nada malo, incluso aunque ella misma así lo quiera.

La comprensión, en este sentido, nutre al amor, porque es la llave de apertura al entendimiento. Los jóvenes pasan por momentos que les resultan extraños y más que un consejo o una negativa, necesitan que se les escuche, que se les entienda.

AMISTAD

El más célebre de los psicopediatras franceses, autor de una docena de libros, Aldo Naouri, dice: “Creer que una relación horizontal con los hijos puede ser útil o satisfactoria es una locura. En vez de educar demócratas, los padres terminan produciendo dictadores”. 

Refiriéndose al hecho de que los padres por ninguna razón pueden ser igual a los hijos,

45213-consejos-para-fomentar-el-valor-de-la-amistad-en-los-ninossino que siempre debe existir esa jerarquía, en la que quien tenga la última palabra sean siempre los progenitores. El papel de las madres, según Naouri, siempre que no se pongan a disposición de sus hijos por temor a traumatizarlos. Añade que es imprescindible evitar que los chicos tomen el poder, debido a que las consecuencias son nefastas para la sociedad.

Si en casa existe la autoridad de ambos padres, el progenitor varón tampoco deberá caer en la sedición, y deberá complementar con la autoridad de su pareja, nunca opacarla ni volverse menos importante, porque esas pequeñas discrepancias pueden ser aprovechadas por el menor. Deben existir acuerdos y apoyo mutuo, es lo ideal. Los padres no son esclavos, cuanto menos la madre.

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