TRASTORNOS DEPRESIVOS

Los trastornos depresivos son un conjunto de cuadros clínicos en los que predomina el síntoma subjetivo de estado de ánimo deprimido (puede no ser manifiesto) y una  reducción del interés. Se presentan en el transcurso de los trastornos del estado de ánimo uni- o bipolares (afectivos), trastornos somáticos, trastornos de adaptación causados por conflictos o situaciones difíciles, intoxicaciones, efectos adversos a medicamentos, otros trastornos psiquiátricos tales como los trastornos esquizoafectivos, la depresión pospsicótica, trastornos mixtos de depresión y ansiedad, neurastenia o síndromes de abstinencia.

SINTOMAS

Si bien la depresión puede producirse solamente una vez en la vida; por lo general, las personas tienen varios episodios de depresión. Durante estos episodios, los síntomas se producen durante gran parte del día, casi todos los días y pueden consistir en:

  • Sentimientos de tristeza, ganas de llorar, vacío o desesperanza
  • Arrebatos de enojo, irritabilidad o frustración, incluso por asuntos de poca importancia
  • Pérdida de interés o placer por la mayoría de las actividades habituales o todas, como las relaciones sexuales, los pasatiempos o los deportes
  • Alteraciones del sueño, como insomnio o dormir demasiado
  • Cansancio y falta de energía, por lo que incluso las tareas pequeñas requieren un esfuerzo mayor
  • Falta de apetito y adelgazamiento, o más antojos de comida y aumento de peso
  • Ansiedad, agitación o inquietud
  • Lentitud para razonar, hablar y hacer movimientos corporales
  • Sentimientos de inutilidad o culpa, fijación en fracasos del pasado o autorreproches
  • Dificultad para pensar, concentrarse, tomar decisiones y recordar cosas
  • Pensamientos frecuentes o recurrentes sobre la muerte, pensamientos suicidas, intentos suicidas o suicidio
  • Problemas físicos inexplicables, como dolor de espalda o de cabeza

TRATAMIENTO

Recomendaciones generales

1. Recordar que la depresión no es una tristeza común ni un síntoma de falta de voluntad o de un carácter débil. El paciente no podrá liberarse de ella “poniéndose las pilas”: hay que aplicar un tratamiento antidepresivo.

2. Escuchar con atención y comprensión al paciente, sin minimizar sus quejas. Se deben tratar muy seriamente las declaraciones del paciente que indiquen ideas o tendencias suicidas y evaluar siempre dicho riesgo →más arriba.

3. Animar al paciente a que intente llevar a cabo actividades  que le resultaban placenteras con anterioridad. No mostrar reprobación en el caso de que el paciente no haya podido aprovechar los consejos del médico. Esto indica que aún no se encontraba preparado para acometerlos.

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