RESPUESTAS DEL ESTRÉS (parte 1)

Entendiendo que el estrés es un conjunto de respuestas fisiológicas, cognitivas, emocionales y condutuales, altamente organizadas de nuestro organismo que nos sirven para responder ante situaciones estresantes, es importante identificar cuáles son los cambios que ocurren durante el estrés.

Los cambios fisiológicos que son necesarios para responder a una amenaza y que nos protegen son coordinados por el cerebro. El Sistema Nervioso Central está formado por el cerebro y la médula espinal, y de la médula sale un conjunto de nervios que llevan información a deversos órganos del cuerpo; éste es el Sistema Nervioso Periférico.

El conjunto de nervios que llevan información a los órganos y que no podemos controlar se conoce como Sistema Nervioso Autónomo. Este sistema es muy importante porque controla las funciones vitales -el latido cardiaco, la respiración y la temperatura corporal – y se divide a su vez, en sistema simpático y parasimpático. Para comprender su funcionamiento, se puede imaginar que el sistema simpático es el acelerador de un automóvil y el parasimpático es el freno. Cuando nos estresamos ¡es como si el cerebro metiera el acelerador en muchos de nuestros órganos! Así estamos listos para huir, pelear o en el peor de los casos, quedarnos paralizados.

Todos sabemos que ni el mejor de los automóviles pueden estar todo el tiempo a gran velocidad (el conductor necesita en algún momento descansar o recargar gasolina). Entonces, entra en funcionamiento el sistema parasimpático que “frena” o revierte los cambios que tenemos cuando nos estresamos.

¿Qué pasaría si una persona estuviera estresada todo el tiempo? El cuerpo es una máquina, y como toda máquina, necesita descanso y mantenimiento (esto es como el encendido y apagado de la maquina), de lo contrario puede fallar… y enfermarse.

Durante el estrés agudo se puede reaccionar corriendo, luchando o paralizándonos. La reacción al estrés hace que el cuerpo envíe varias hormonas -cortisol y adrenalina- a la circulación sanguínea. Estas hormonas intensifican su concentración, su capacidad de reaccionar y su fuerza; también aumentar el ritmo cardiaco y la presión sanguínea, y agudizan la memoria. No obstante, después de haber enfrentado el estrés agudo, el cuerpo regresa a la normalidad (McEwen, 2006).

Sin embargo, cuando las situaciones estresantes se van acumulando, el cuerpo no tiene oportunidad de recuperarse, ya que el sistema de respuesta al estrés sigue trabajando, sigue actuando y puede alterar los distintos procesos del organismo y causar problemas en el sistema digestivo, inmunológico, nervioso y cardiovascular ya que la respuesta de estrés está bien diseñada para situaciones agudas, pero no para soportar situaciones a largo plazo.

Los efectos crónico a largo plazo causan degaste y deterioro del organismo, entre las consecuencias a la salud se encuentran las siguientes:

a) En el sistema digestivo, una reacción común es el dolor de estómago porque éste se vacía más despacio; y también se acelera la actividad del colon, lo cual puede producir diarrea.

b) En el sistema nervioso causa ansiedad, depresión y alteraciones en el sueño.

c) En el sistema cardiovascular provoca:

  • Aumento de la presión sanguínea, del latido cardiaco y de las grasas en la sangre – el colesterol y los triglicéridos-.
  • Elevación de los niveles de azúcar en la sangre -la glucosa-.
  • Aumento del apetito, conllevando aumento de peso.

Todos estos efectos del estrés en la salud física y mental constituyen factores de riesgo para las enfermedades cardiacas, la aterosclerosis, los accidentes vasculares, la obesidad, la diabetes, la depresión, y la ansiedad, entre otras. El estrés en las mujeres, además puede ocasionar alteraciones en la producción de algunas hormonas sexuales, por eso, cuando una mujer está estresada, puede tener alteraciones en sus ciclos menstruales (McEwen, 2006).

Esto ayuda a entender por qué los hombres y las mujeres que sufren de estrés crónico, se quejan frecuentemente de diversas enfermedades.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz. (2013). Estrés y Salud Mental -Estrategias para el Manejo Integral de Estrés. México

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