CULTIVANDO EL DIALOGO CON NOSOTROS Y LOS DEMÁS

Abordemos nuestras relaciones siendo fieles a nuestra humanidad. Para ello es básico focalizar nuestra atención sobre los sentimientos y las necesidades que moran en cada persona en vez de pensar en lo que no marcha bien en ti mismo o en los demás.

Esto se lleva a cabo gracias a:

  • La expresión de ti mismo, honesta y asertiva.

Se trata de autorizarte a expresar lo que está en tu interior, es decir, tus sentimientos y necesidades, sin agredir, juzgar o criticar a los demás. En efecto, si alguien se siente criticado, esto debilita nuestra capacidad de obtener colaboración o armonía, aun cuando la crítica esté fundada.

“La más alta forma de inteligencia humana es la capacidad de observar sin juzgar”.

Krishnamurti
  • La escucha del otro, empática y respetuosa.

Se trata de intentar comprender al otro y que este se sienta comprendido, sea cual sea su manera de expresarse.

La empatía es utilizar el diapasón de las vivencias de los demás. Es una cualidad de escucha y de ser consciente del otro, particularmente de sus sentimientos y necesidades, sin intención de obtener nada que no sea una cualidad de conexión.

La empatía nada tiene que ver con la complacencia: podemos sentir empatía hacia alguien y no estar de acuerdo con el, ni hacer lo que desee.

  • La expresión de la gratitud

GRACIAS significa: “La gratitud en las relaciones aparece si en cada instante apreciamos la sinceridad”.

“La gratitud es el paraíso”

Rumi

Érase una vez un granjero que tenía los más hermosos campos de maíz de su región. Cada año, en la fiesta de su pueblo, participaba en el concurso de las mejores cosechas y, cada año, se llevaba los primeros premios.

Cuando regresaba tras la fiesta, iba a casa de sus vecinos para darles simientes de sus cosechas.

Un día, un amigo le dijo: “Pero si les das tus mejores semillas a tus vecinos, te expones a que un día ganan ellos el primero premio en vez de ganarlo tú. ¿No piensas que sería una lástima?”.

El granjero respondió: “No creo. ¡Al contrario! En nuestras colinas, hay mucho viento, y a causa de la polinización cruzada, corro el riesgo de que se deteriore la calidad de mi maíz debido al de mis vecinos. Así que todo lo que doy a los otros ¡es a mi mismo a quien me lo doy!“.

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