TIPOS DE LECTURAS ELECTROFISIOLÓGICAS

El registro de la actividad eléctrica puede darse en diferentes tejidos biológicos y células, así como con distintas técnicas de electrofisiología.

Los registros electrofisiológicos más habituales comprenden: el electrocardiograma, la electroencefalografía y la electromiografía. A continuación, explicamos con más detalle en qué consiste cada una de ellas.

Electrocardiograma

El electrocardiograma (ECG) es una técnica de electrofisiología que se encarga de registrar la actividad eléctrica del corazón, a través del estudio de los cambios de voltaje durante un tiempo determinado (que no suele exceder los 30 segundos). Se suele registrar un gráfico en el monitor, similar a una pantalla de televisión, del electrocardiógrafo.

La actividad eléctrica del corazón que se recoge en el ECG se puede observar en forma de un trazado que presenta diferentes ondas que se corresponden con el recorrido de los impulsos eléctricos a través de las distintas estructuras del aparato cardíaco.

Esta prueba es imprescindible para el estudio de problemas cardíacos como las arritmias, las enfermedades cardíacas o los episodios agudos en la enfermedad coronaria, como el infarto de miocardio.

Un ECG se realiza de la siguiente manera:

  • El paciente se tumba y se le colocan los electrodos en brazos, piernas y tórax. A veces es necesario limpiar o rasurar la zona.
  • Los cables del electrocardiógrafo se conectan a la piel del sujeto mediante electrodos adheridos a los tobillos, las muñecas y el pecho. Así es como se recoge la actividad eléctrica desde distintas posiciones.
  • La persona debe mantenerse relajada, callada, con los brazos y las piernas inmóviles y con un ritmo respiratorio normal.

Electroencefalograma

Un electroencefalograma (EEG) es una técnica de electrofisiología que permite detectar y registrar la actividad eléctrica del cerebro, a través de pequeños electrodos fijados sobre el cuero cabelludo de la persona. Esta prueba no es invasiva y se usa habitualmente en neurociencia para observar y estudiar el funcionamiento del sistema nervioso central y, más específicamente, la corteza cerebral.

Con esta técnica se pueden diagnosticar alteraciones neurológicas que sugieren enfermedades como la epilepsia, las encefalopatías, narcolepsia, demencias o enfermedades neurodegenerativas. Además, el EEG también permite identificar los ritmos normales y patológicos de la actividad del cerebro, así como las ondas que habitualmente tenemos tanto en estado de vigilia como en el sueño: alfa, beta, delta, theta y gamma.

Esta prueba también se emplea con frecuencia en los estudios de las fases del sueño (polisomnografía), para detectar posibles anomalías en los registros de los ciclos de movimientos oculares rápidos (REM) y los ciclos de sueño normal (NREM), así como para detectar otros posibles trastornos del sueño.

El EEG dura, aproximadamente, 30 minutos y se puede realizar en un centro hospitalario o en una unidad de neurofisiología. Para realizarlo, el paciente se sienta en una silla y se le adhieren los electrodos (entre 15 y 25 sensores) al cuero cabelludo, usando un gel capilar para que la actividad eléctrica se registre correctamente. Y mientras la persona está relajada, se procede a realizar la prueba.

Electromiograma

El electromiograma (EMG) es un procedimiento que se utiliza para estudiar la actividad eléctrica de los músculos y sus células nerviosas o neuronas motoras. Estas neuronas transmiten las señales eléctricas que producen la actividad y la contracción muscular.

Para realizar un EMG se necesitan electrodos que se colocan en los músculos, ya sea en estado de reposo o durante el ejercicio. Para detectar la respuesta muscular es necesario introducir una pequeña aguja, por lo que, a veces, puede resultar molesto para el paciente.

La única complicación de esta prueba es que se ocasione un pequeño sangrado en el lugar de la inserción del electrodo, de ahí que haya que tener en cuenta pacientes con trastorno de coagulación o que realicen tratamiento anticoagulante.

Otra técnica de electrofisiología que en ocasiones acompaña al EMG es la electroneurografía, que estudia la velocidad de conducción de los impulsos a través de los nervios. Para ello, se estimula un nervio con impulsos eléctricos de baja intensidad, mediante sensores colocados en la piel que recogen la respuesta de otros sensores situados a distancia, y se registra así lo que tarda en producirse la respuesta en la conducción de un lado a otro.

RECUPERADO DE:

https://psicologiaymente.com/neurociencias/electrofisiologia

Gilman, S y Winans, S. (1989). Principios de Neuroanatomía y Neurofisiología Clínicas. Segunda edición. Editorial Manual Moderno. México.

Schmidt, R. F., Dudel, J., Jaenig, W., & Zimmermann, M. (2012). Fundamentals of neurophysiology. Springer Science & Business Media.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s