PERSONALIDAD TIPO A Y TIPO C ¿CUAL ERES TÚ?

La civilización moderna ha creado dos formas inadecuadas, distintas pero no excluyentes, para no estar en el presente. La mayoría mostramos explicita o implícitamente, la tendencia a aproximarnos más a un extremo que al otro, dependiendo de los valores que hayamos introyectado en la primera infancia: la personalidad Tipo A). Adicta al futuro, incapaz de liberarse del poder y la ambición; La personalidad Tipo C). Atada al pasado, incapaz de liberarse de la necesidad de aprobación y al mal hábito de postergar.

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Cada una de ellas representa un modo complejo de pensar, sentir y actuar altamente valorados e incomprensiblemente difundidos por la educación tradicional como modelos que hay que seguir.

Toda la configuración psicológica de las personalidades Tipo A y Tipo C ha sido moldeada por los condicionamientos y requerimientos de una sociedad que se aleja cada vez más del aspecto humanista del hombre. El menú está a nuestra entera disposición: podemos elegir la enfermedad que genera la amenaza de un futuro incierto (estrés e infartos), el sobre peso de un pasado intolerable (depresión y cáncer), o ambos.

La personalidad Tipo A y la necesidad de controlar el futuro.

El Tipo A es uno de los principales cómplices de las enfermedades cardio y cerebro vasculares, ademas de generar la máxima expresión de estrés y ansiedad conocida hasta la fecha.

La forma de comportarse de estas personas es definitivamente insalubre, no solamente por que responden demasiado intensas y persistentemente a situaciones de estrés psicosocial, sino por que ellos mimos crean a su alrededor un clima de alta tensión. La esencia de la personalidad de Tipo A es un patrón de lucha incesante por alcanzar las metas y oportunidades del éxito (no exclusivamente económico) en el menor tiempo posible y a costa de cualquier cosa. En este tipo de sujetos el ego se alimenta de dos necesidades indispensables: el control y el poder absoluto.

El patrón de Tipo A gira al rededor de cuatro premisas de dudosa recomendación para la salud física y mentar

  1. Urgencia de tiempo: Siempre están adelantando “por si acaso”. Comen rápido, corren en vez de caminar, son impetuosos en su hablar y hacen el amor a la carrera. Generan estrés y malestar a su alrededor.  
  2. Ilusión y necesidad de control: La cuestión consiste en creer que uno posee la facultad de alterar las probabilidades a favor, si se lo propone. Por lo general, este esquema opera desde el inconsciente y de manera totalmente automática.
  3. Ambición desmedida: Su atención esta desmedida a detectar potenciales enemigos y competidores. Vive a la defensiva y muere a la defensiva. La ambición es una de las peores creaciones de la mente, por que arrastra a su prima hermana la codicia y ésta, a la destrucción.
  4. Importancia excesiva por los resultados: Congruentemente con su afán acaparador, hace de la obtención de logros su bandera de lucha. Por tal razón abandonar los resultados es casi una blasfemia y un sentido ridículo.

Personalidad Tipo C y la incapacidad para resolver el pasado.

Este tipo de personas son principalmente bloqueadoras de emociones (ira, tristeza, miedo, alegría), inhibidas, inasertivas, apaciguadoras y muy orientadas a satisfacer las necesidades de otras en desmedro de las propias. Muestran una actitud de servicio no por vocación, sino por miedo. La clave del ego de la personalidad del Tipo C es la necesidad de aprobación por encima de todo, así estén ellas por debajo.

Esta manera de ser responde a cuatro características principales:

  1. El peligro de la postergación:  Son personas que postergan una decisión importante, sin más razones que la propia inseguridad. Tratan de evitar lo inevitable.
  2. Cuando la prudencia es un problema: Las personas Tipo C dicen exactamente lo que los demás esperan que digan y se comportan como se espera que lo hagan, son extremadamente formales y cautelosas tienen serias dificultades interpersonales debido a que les cuesta meterse en el territorio de otros.
  3. La sumisión con estrategia de apaciguamiento: La significación biológica de la sumisión tienen que ver con la posibilidad de establecer y mantener un orden al interior de determinados grupos.
  4. La odiosa culpa: La culpa surge de la valoración moral negativa que la cultura o cada uno hace de ciertos comportamientos considerados inadecuados o indeseables. El sentimiento de culpa suele obrar como una forma de autocastigo. Desde la perspectiva del aprendizaje social, la culpa cumple con una función de autocontrol.

Bibliografía: Riso, Walter. (2009). Sabiduría Emocional. Grupo Editorial Norma. Bogota, Colombia.

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