¡A VER QUIÉN GANA!

Cuando empezamos a decirle a nuestros hijos lo que debe de hacer o cómo debe hacerlo, sobre todo en esta época donde los niños están tan despiertos, muy probablemente nos llevará a una lucha de poder. Un error muy común es el de creer que se tiene que controlar a los hijos por encima de todo. Esto se produce por que tú sientes que has perdido autoridad. Es cuando empezamos con los gritos, pellizcos y manazos, para recuperar esa sensación de control o por una mala interpretación, gracias a nuestra historia personal sobre lo que es la autoridad.

Recuerda que la autoridad es muy distinta al autoritarismo. La primera se refiere a la responsabilidad que tienes como padre ante tus hijos (y la sociedad) que se ejerce con respeto, cariño y comprensión. El autoritarismo no. Este viene fundamentado por la ausencia de la razón y por la imposición. Cuida que lo que pidas o solicitas tenga razón de ser y estarás separando una cosa de la otra.

Si te dispones a hacer que tu hijo te haga caso “a la mala”, lo único que harás es prologar esa lucha de poder por un buen tiempo y ¡a ver quién gana! Pronto te darás cuenta que es un esfuerzo totalmente inútil: no importa cuantas veces le digas a tu hijo que ya deje de jugar con la consola de videojuegos para que el te diga que “ya casi” esto podrá extenderse hasta la eternidad de la tarde. Es posible que en el proceso se generen sentimientos negativos llenos de frustración por que no te hace caso cuando tú se lo pides, y él desarrolle conductas rebeldes.

La mayoría delas veces la lucha de poderes se debe a las facultades que le damos a nuestros hijos. Si creemos que nuestro hijo debería ser más obediente o menos escandaloso, estamos elaborando en nuestra mente una característica que quizá nuestro hijo no posea y que queremos que tenga. Nos frustramos más por lo que no es, que por lo que hace o lo que no.

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¿Cómo hacemos para que nos hagan caso? Fácil: Para ser mejores en nuestra labor como padres, hay que aprender a controlar nuestra necesidad de controlar. Lo más recomendable es hacerle preguntas en lugar de ordenarles.

PROBABLES REGLAS DEL JUEGO

A continuación te enumeramos algunas reglas que más universalmente pueden funcionar en cualquier familia:

  • RESPETO: Se deberá respetar a todas las personas por lo que digan o por los que les gusta. Respetar también significa que aceptamos las diferencias entre todos.
  • DIÁLOGO: Se puede hablar y negociar, pero sobre todo escuchar. Esta es un arma de doble filo y si quieres que te escuchen deberás hacerlo tú con ellos. Si uno de tus hijos ha llegado tarde, pregúntale por qué antes de gritar e imponerte.
  • PARTICIPACIÓN: Se deberá participar en las labores de la casa. Toma en cuenta las posibilidades de cada uno, su edad y valora de qué manera pueden ayudar en las labores del hogar.
  • RESPONSABILIDAD: Cada uno debe asumir la responsabilidad de lo que hace y dice, aceptando las consecuencias que esta acción conlleva. Cuando aprendemos a responder por nosotros mismos, no estaremos al pendiente de lo que hacen o no los demás.
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BIBLIOGRAFÍA: Orquídea Ríos. 2017. Educar Con Disciplina y Afecto. Editores Mexicanos Unidos, S. A. Ciudad de México.

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