LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

RIVALIDAD ENTRE HERMANOS

Para explicar las relaciones problemáticas entre hermanos, incluso cuando estos tienen ya ocho años, suele invocarse la equivocada idea de que a los mayores no les gustan sus hermanos más pequeños y de que se ven amenazados por los mismos.

La psicología negativa sostiene que sus observaciones sobre la maldad humana básica son universales, pero éstas tal vez procedan de sociedades en guerra, sumidas en el caos social o en la pobreza extrema, o se basan en individuos con problemas o que buscan terapia.

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No resulta sorprendente que la rivalidad entre hermanos surja en familias en las que el cariño y la atención son escasos y por lo tanto los hermanos se ven involucrados en la lucha de victoria-derrota para obtener esos preciados bienes. Los juegos de victoria-derrota que implican a los afectos y los rangos suscitan todo el abanico de emociones negativas, incluyendo el odio asesino, los celos irracionales, la tristeza por la pérdida y el temor al abandono.

Sin embargo, nadie parece haber advertido, ni siquiera los padres, que la rivalidad entre hermanos podría ser mucho menos problemática en aquellas familias en las que no escasea el afecto y la atención. Y aunque en ocasiones sea inoportuno, no tendría que haber ninguna razón que impidiera conceder más importancia a estos sentimientos en el hogar. También existen técnicas eficaces que ayudan a incrementar el sentimiento de importancia de los hermanos mayores.

El razonamiento subyacente es que los niños desean sentirse importantes, fiables, especiales e insustituibles. Cuando cualquiera de estos deseos se ve amenazado, la rivalidad se establece de inmediato. Por esta razón es importante saber que hacia la mitad de la infancia las fortalezas específicas de cada niño se hacen evidentes y su configuración puede emplearse para combatir la rivalidad entre hermanos.

Inconvenientes de combatir la rivalidad entre hermanos.

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La rivalidad entre hermanos existe y resulta especialmente cruenta en situaciones en las que el cariño y la atención son exiguos. Mantener éstos a un alto nivel es la primera regla básica recomendada por los libros progresistas sobre la educación de los hijos. Como ya mencionamos con anterioridad en cariño y la atención se hallan en realidad limitados por el tiempo y por el número de hermanos, y, aunque me gustaría hacerlo, me abstendré de aconsejarles que trabajen menos y que pasen más tiempo con sus hijos.

Existen otras soluciones. Creemos que el elemento que alimenta con más fuerza la rivalidad entre hermanos es el miedo del niño a perder importancia a ojos de sus padres. La llegada de un nuevo bebé puede transformarse en una nueva ocasión para estimular la importancia de los hermanos mayores al concederles una mayor responsabilidad y confiar más en ellos. El riesgo que implica este enfoque es la responsabilidad teórica de que los niños de más edad interpreten esa mayor responsabilidad como otra forma de imposición, lo cual puede generar rencor.

Bibliografía: Martin E. P. Seligman. 2018. La Auténtica Felicidad. Penguin Random House Grupo Editorial. Ciudad de México.

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