CONSEJOS PARA PADRES CON HIJOS CON TRASTORNO POR DEFICIT DE ATENCION E HIPERACTIVIDAD

Las emociones en el TDAH: antes del diagnóstico

Antes de su diagnóstico, los niños y sus familias suelen encontrarse en una situación compleja y difícil. Los niños posteriormente diagnosticados de TDAH tienen dificultades fundamentalmente por dos grandes grupos de síntomas. Por un lado, la inquietud, el alto nivel de actividad motora y la impulsividad que suelen asociarse a alteraciones de comportamiento. Estos niños son frecuentemente catalogados como maleducados responsabilizando al niño y/o sus familiares de su conducta como algo voluntario y perfectamente evitable. Por otro lado, las dificultades de atención y concentración originan con frecuencia problemas de aprendizaje. Estas dificultades suelen catalogarse como falta de interés y esfuerzo por parte de niño al que suelen calificar como vago responsabilizando de su fracaso escolar tanto a él como a su entorno.

Como consecuencia de esta situación, las tormentas emocionales en el niño y en sus familiaresestán a la orden del día. Tristeza, enfado, rabia, decepción, frustración, preocupación, incertidumbre, etc… Son algunos de los sentimientos que acompañan a los padres en esta etapa. Los niños, probablemente, podrían suscribir todos estos sentimientos pero con un aspecto añadido fundamental: la vivencia personal de la situación. Los sentimientos de fracaso, la preocupación, los sentimientos de culpa, la sensación de aislamiento y el cuestionamiento de la autoestima son frecuentes en ellos.

Las emociones en el TDAH: después del diagnóstico

Una vez obtenido el diagnóstico, la situación cambia de manera sustancial y con ella las emociones asociadas. La confirmación del diagnóstico pone fin a la incertidumbre, ayuda a comprender muchas de las dificultades vividas y abre el paso a diferentes opciones terapéuticas por lo que aparece con frecuencia un sentimiento de alivio. No obstante, cuando una puerta se abre, nuevas preguntas, dudas, temores e incertidumbres suelen asaltar tanto a los padres como a los niños. ¿Tengo una enfermedad mental? Este trastorno, ¿puede desembocar en una enfermedad mental grave? ¿Estoy loco? ¿Tiene cura? ¿Tiene que tomar tratamiento? ¿Para toda la vida? ¿Podrá estudiar? ¿Qué efectos tienen las pastillas a largo plazo?

La comunicación del diagnóstico por parte del médico a los padres y al niño (sí, al niño) es un momento muy, muy importante. Junto al mejor diagnóstico basado en la mayor evidencia científica disponible, el médico debe desplegar todas sus habilidades de comunicación para transmitir un mensaje seguro y claro que transmita confianza y seguridad al niño y sus padres evitando trivializar preocupaciones pero desterrando mitos, prejuicios y temores infundados. El médico debe disponer no sólo de toda la información pertinente sino del tiempo necesario para transmitírsela al niño y sus padres procurando crear un clima de confianza y seguridad esenciales para entender el trastorno (síntomas, implicaciones, trascendencia,…) pero también las posibilidades y alcance del tratamiento lo que, sin duda, facilitará la adherencia al mismo.

¿Debo tratar a mi hijo con TDAH?

Cuando por fin, tras una evaluación por parte de un especialista, has conseguido ponerle nombre a lo que le pasa a tu hijo, has respirado un poco más tranquilo, pensando que no es que lo estés haciendo todo mal, que tu hijo puede mejorar, que puedes ayudarle…, en ese momento, se plantea una decisión importante para los padres: ¿Debo tratar a mi hijo con TDAH?

A día de hoy son muchos los rumores que circulan sobre los fármacos para el TDAH, su riesgo de adicción, sus consecuencias a largo plazo, sus efectos secundarios… También surgen corrientes que hablan de un tratamiento con Omega 3 o que si el niño no toma edulcorante y azúcar, se le pasaría el trastorno. Ante tanta información, resulta complicado saber cuál es cierta y cual no, y además puede dificultar la toma de decisión, porque ¿Quién no quiere hacer lo mejor para su hijo?

Este post no tiene, en ningún caso, el objetivo de dar una respuesta a cuál es el mejor tratamiento para tu hijo con TDAH o si debes darle una medicación. Más bien se trata de ofrecer información que pueda ayudarte en tu decisión, para que esté basada en información respaldada científicamente y no en rumores.

La recomendación del especialista

El especialista que ha evaluado a tu hijo y ha realizado el diagnóstico de TDAH es quien debe hacer la recomendación de tratamiento más adecuada para tu hijo. Debes tener en cuenta que el médico ha valorado muchas cosas antes de proponer la forma de tratar su TDAH: la intensidad de los síntomas, el impacto del TDAH en los distintos ambientes, el entorno familiar que rodea al niño, la evaluación del profesor, las comorbilidades… Y esto le permite seleccionar dentro de las distintas opciones de tratamiento, la que más se adapta a las necesidades de tu hijo.